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viernes, 5 de agosto de 2011

Sobre la libertad

La policía carga contra cientos de indignados en el Ministerio del Interior | Política | EL PAÍS

Al leer este artículo uno se pregunta, que fue del derecho de asamblea y de reunión, que fue de la libertad de expresión, que fue del uso y disfrute público de zonas públicas. Por qué podemos juntarnos miles de personas para ver un partido de fútbol y no podemos juntarnos para hablar y defender nuestros derechos. Por qué no pasa nada si miles de manifestantes se agrupan bajo una divisa política...y causa tanto miedo cuando no se le ven los colores a una población indignada.

Yo no veo "perroflautas" en esas fotos; no veo anarquistas, ni antisistemas, ni anonimous ni cualquier tipo de etiqueta que se quiera dar para hacer que las cosas sean simples...veo personas reales, y la realidad es compleja.

Está claro que algo tiene que cambiar. El qué...es un depende....el cómo...es gradual...el por qué...es obvio.

Cuando la población, acusada de pasiva y apolítica, alza su voz y se queja...es porque se ha traspasado una línea que nunca debería haberse tocado. Cuando se exacervan los extremismos con fines políticos, y el llanto popular se convirte en cortina de humo para fuegos que arrasan el estado del bienestar...cuando las cosas se ponen realmente feas y se decide tapar los espejos...cuando, hablando en plata, no se tiene ni puta idea de qué hacer...es cuando se recurre a la violencia.

El cambio no es el 20-N, el cambio empezó el 15-M, y quién no quiera verlo, es porque se quedó ciego gracias a sus propias cortinas de humo.

Despierta conciencia dormida, democracia olvidada, despierta, ha llegado el día.

domingo, 29 de mayo de 2011

¡Indignémonos!

"La indignación debe ir seguida de compromiso" · ELPAÍS.com

Hay un dicho que dice: los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetirla.

Los ciclos económicos son eso, ciclos, lo que los convierte en previsibles. Nuestra falta de perspectiva a largo plazo (nuestro olvido de la historia) nos hace esclavos de sus consecuencias. La llamada crisis económica que nos ha sacudido era perfectamente predecible. Se tuvieron que haber tomado las medidas adecuadas pero no se hizo, y ahora pagamos ese error no sólo con dinero, sino también con recortes en derechos y libertades.

No sirve de nada buscar culpables, porque no lo somos nadie y lo somos todos. Lo único que cuenta es buscar soluciones y, sobretodo, reparar lo que está visto que no funciona.

Stépahne Hessel nos ha dado con su libro, un tirón de orejas a todos. Una colleja que ha despertado nuestras adormidas conciencias y ha puesto en marcha los motores del cambio.

El movimiento 15M es una manifestación conjunta de una ciudadanía indignada. Un ejemplo impresionante de solidaridad social. Miles de personas de diferentes edades y estratos sociales, unidas defendiendo un valor común y fundamental de nuestra sociedad: la democracia. Mientras que los representates electos de tal valor, se dedican a "dar palos" y no sólo de ciegos ante semejante fenómeno social.

Indignémonos...pero hagamos algo en consecuencia.