En ésta nueva etapa no laboral, estoy empezando a desempeñar tareas que están poniendo a prueba de forma concienzuda todas mis competencias profesionales.
Hoy tuve mi primer enfrentamiento con el sistema de seguridad social...y he salido perdiendo.
Os cuento mi historia:
Yo empecé a trabajar cuando tenía 15 años, ilegalmente y en negro, en el sector de la hostelería. Esos ingresos me permitieron comprarme un moto, con la que pude ir a estudiar al instituto. Seguí trabajando, gracias a esa moto, esta vez con un contrato que en ningún caso reflejaba la realidad de mis horas trabajadas, para ser capaz de ahorrar dinero y poder ir a la universidad.
Mientras estaba en la universidad, seguía trabajando (gracias a esa bendita moto que el trabajo negro e ilegal había permitido comprar) para poder mantener mi piso, los viajes a ver a mi familia, y algún que otro capricho. De forma paralela, percibía una beca de estudios mínima, ya que al ser económicamente independiente (con mi porquería de contrato), y aunque mi familia estaba a 300 km de distancia, no se me consideraba desplazada.
Los años pasan y sigo trabajando todas mis vacaciones y fines de semana (ésta vez ya en negro) en restarurantes para poder pagarme mis estudios, cómo suelo decir, a golpe de bandeja. Esa etapa empieza a fundirse con las becas de prácticas que voy consiguiendo gracias a mis estudios y mis habilidades profesionales creandome semanas de más de 60 horas de trabajo.
Éstas becas, reconocimiento a mi esfuerzo y capacidad, eran obviamente no cotizables, pero dado que aumentaban mi experiencia profesional y me permitían cierta flexibilidad, ¿quién era yo para quejarme?.
Las becas se empiezan a solapar y por fín consigo cierto nivel económico cómo para aparcar la bandeja y dedicarme en exclusiva a mi área profesional.
Tal es así que estoy un año entero, trabajando más de 10 horas diarias en dos becas de prácticas diferentes, haciendo horas extra desde mi casa los fínes de semana, mientras estudio mi segunda carrera y trato de vivir un poco.
Cuando me conceden la beca de La Caixa, no puedo recibir ninguna remuneración extra, por lo que sigo colaborando en mi tiempo libre con la universidad, sin tener ningún tipo de vinculación legal ni retribución económica. Simultámente, realizo un periodo de prácticas en EEUU (obviamente tampoco retribuidas ni legalmente vinculantes).
Finalmente, éste año, consigo una nueva beca de prácticas en un empresa gracias al proxenetismo de las universidades públicas y la necesidad de realizar un periodo de prácticas que ni de coña, se ciñe a las supuestas horas establecidas en el convenio y con una retribución incluso inferior a las otras becas de prácticas que había realizado anteriormente.
Pero veo una luz al final del tunel. ¡¡Esa última beca finalmente se convierte en un contrato indefinido!!. ¡¡Por fín voy a tener reconocimiento legal y económico de mi formación, mi experiencia profesional y mis competencias personales!!. ¡¡Voy a generar un nivel suficiente de cotización para poder tener derechos de verdad!!
40 días después me despiden sin previo aviso.
Gracias a todos éstos errores de juventud, aún habiendo estado trabajando más de 11 años, mi periodo de cotización en los últimos 6 años, no llega a los 6 meses. Con lo que no tengo derecho a ningún subsidio y me veo, hoy por hoy, con cero ingresos.
Afortunadamente, toda ésta experiencia de la vida, me ha permitido ser una hormiguita ahorradora que, hoy por hoy, tiene fondos económicos suficientes para poder buscar empleo sin la espada de damócles sobre mi cabeza.
¿Pero quién sabe?, puede que 11 años después, con dos licenciaturas, un máster internacional, 3 idiomas y estudiando un doctorado, tenga que volver a coger la bandeja.